homilía

DOMINGO XXX  Tiempo ordinario

27 de Octubre 2019

porque creemos en él

Por el don de la Fe nos acercamos a Dios; porque creemos en Él, porque confiamos y esperamos en Él. Y el Señor no está lejos de sus fieles, de los que buscan ser escuchados.

Agradezcamos la Palabra de éste domingo que nos recuerda que en Dios tenemos un Juez justo que pesa los acontecimientos y los actos en la balanza de su amor infinito. Que escucha a todos por igual y atiende sus necesidades. De nuestra parte hemos de cuidar la sencillez y humildad en la oración, para que, atravesando las nubes, nuestra suplica llegue nítida a sus oídos. Que nuestra respuesta agradecida a su presencia, sea un corazón elevado a Él con limpieza y seguros de que nos dará la Vida eterna.

 

 

 

 

 

 

 

 

“El que se compara con lo peor, siempre saldrá triunfante y orgulloso… El que pide el Don de Dios… ese recibe el abrazo del Señor”.

San Pablo nos alerta sobre otros jueces que pueden dar la espalda y no acudir en ayuda del abatido. El Señor no abandona a nadie, escucha, atiende, rescata y salva a todo el que se abriga en su Misericordia. Es tan atinada la alegoría que hace el apóstol de la vida con una carrera. Hay que esforzarse, cuesta trabajo, se necesita la perseverancia; se requerirá fuerza para el sacrificio; la vida ofrece muchas resistencias. Pero al final, la búsqueda de todo hombre de Fe, es llegar a la meta en el Reino de Dios, para recibir la corona que el Justo Juez tiene para cada uno de sus hijos.

Todo tiempo ha tenidos sus retos y dificultades; éste que vivimos ahora, ofrece múltiples caminos para la felicidad; una felicidad no siempre plena. Oremos y pidamos el don del discernimiento para no perder la senda correcta y para no sucumbir en la búsqueda de la virtud que nos impulse con decisión al Reino del Cielo. Busquemos sin cansancio esa corona, conscientes de nuestras limitaciones y debilidades, pero implorando siempre la Gracia para la perseverancia.

La búsqueda de todo hombre de Fe, es llegar a la meta en el Reino de Dios.

Qué importante, en esta gozosa y a veces fatigosa carrera, la actitud de sencillez para vivir. El que se compara con lo peor, siempre saldrá triunfante y orgulloso; pero se queda replegado en su egoísmo. El que pide el Don de Dios, reconociendo su pequeñez y suplicando con confianza, ese recibe el abrazo del Señor que le justifica, le ama y le dice: vete y no peques más… levántate, tu fe te ha sanado…

Oremos confiadamente ante el Señor y reconozcamos que nos falta mucho por andar, que la alegría de sentirnos amados por él nos lleve al encuentro con el hermano y que lejos de juzgarnos unos a otros, hagamos fiesta en el alma por tener como juez de nuestra vida, al Señor Jesús que nos ama por igual, nos redime con su entrega y nos invita a perseverar en la lucha por llegar al Reino de su Padre, que no tendrá fin.

Vivamos fe y alegría la recta final de nuestro año litúrgico y que Nuestra Señora, la Virgen María, interceda y nos guarde, para que arrodillados ante Dios, como ella, nos declaremos esclavos de Dios y servidores de los hermanos. Feliz domingo. Bendiciones.

Pbro. Natalio Tovar González