La intención del Papa

MAYO 2021

El mundo de las finanzas 

 

Recemos para que los responsables del mundo financiero colaboren con los gobiernos, a fin de regular los mercados financieros para proteger a los ciudadanos de su peligro.

Mientras la economía real, la que crea trabajo, está en crisis, cuánta gente sin trabajo, los mercados financieros nunca han estado tan inflados como ahora.
¡Qué lejos está el mundo de las grandes finanzas de la vida de la mayoría de las personas!
Las finanzas, si no están reguladas, se convierten en pura especulación animada por algunas políticas monetarias.
Esta situación es insostenible. Es peligrosa.
Para evitar que los pobres vuelvan a pagar consecuencias hay que regular estrictamente la especulación financiera.
Especulación. Quiero subrayar el término.
¡Que las finanzas sean instrumentos de servicio, instrumentos para servir a la gente y cuidar la casa común!
Todavía estamos a tiempo de poner en marcha un proceso de cambio global para practicar una economía diferente, más justa, inclusiva, sostenible, que no deje a nadie atrás.
¡Hagámoslo! Y recemos para que los responsables del mundo financiero colaboren con los gobiernos, a fin de regular los mercados financieros para proteger a los ciudadanos en peligro.

 

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¡Que las finanzas sean instrumentos de servicio, instrumentos para servir a la gente y cuidar la casa común!

Papa Francisco 

(Ciudad del Vaticano, 4 de mayo de 2021) – El Video del Papa, que recoge la intención de oración que Francisco confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa, se centra en el mes de mayo en el mundo de las finanzas. El Santo Padre está preocupado por cómo muchas veces las finanzas, cuando no están reguladas, se convierten en un mecanismo de especulación que excluye a las personas y no las protege. Es por eso que, en medio de muchas economías en crisis y tanta gente sin trabajo, pide a través de esta intención rezar “para que los responsables del mundo financiero colaboren con los gobiernos, a fin de regular los mercados financieros para proteger a los ciudadanos de su peligro”.

A poco más de un año de que se iniciara la pandemia mundial del COVID-19, se vislumbran toda clase de consecuencias globales, de las que no se pueden excluir las económicas y financieras. El Producto Interno Bruto (PIB) mundial, por elegir un indicador, sufrió en 2020 su caída más pronunciada desde el final de la Segunda Guerra Mundial: millones quedaron desempleados o sus puestos suspendidos, y los gobiernos inyectaron billones de dólares en sus economías para evitar daños mayores. La recuperación durante el 2021 es muy incierta y se observa una desigualdad preocupante: como destaca el Santo Padre en su reciente carta al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional, “muchos de nuestros hermanos y hermanas en la familia humana, especialmente los que están en los márgenes de la sociedad, están efectivamente excluidos del mundo financiero”. Por eso, añade, “es hora de reconocer que los mercados -sobre todo los financieros- no se gobiernan a sí mismos. Los mercados deben estar respaldados por leyes y reglamentos que garanticen su funcionamiento para que garanticen que las finanzas -en lugar de ser meramente especulativas o de financiarse a sí mismas- funcionen para los objetivos sociales tan necesarios en el contexto de la actual emergencia sanitaria mundial”.