Mi Vocación

¿Te atreves amar para siempre?… 

Lc 18, 22

VEN Y SÍGUEME 

¿Yo sacerdote?… y ¿ por qué no? 

Mírate en Cristo y descubrirás el sentido de tu vida.

La vocación es un proceso vital de comunicación entre Dios y la persona, que rebasa
el significado etimológico del término “vocare” (llamar). La vocación, en su nivel más profundo, es una experiencia de Amor: Signo del encuentro de amor entre el Señor que llama y el discípulo que responde.  

VOCACIÓN

La vida de fe en Cristo Jesús, LA COMÚN VOCACIÓN CRISTANA, el de ser DISCIPULO
MISIONERO DE CRISTO, pide situarse en una forma de ser concreta en la Iglesia y en el
mundo, con un compromiso claro por la construcción del Reino, desde una opción que
marcará toda la vida del llamado.
Así comprendemos que cada uno realiza su vocación cristiana, que es el tronco donde
retoñan las vocaciones específicas, fruto de la variedad de dones y carismas que el Espíritu
Santo da a los fieles para servir a la Iglesia y al mundo.
Unos sirven como LAICOS, otros corno CONSAGRADOS – RELIGIOSOS y otros como
MINISTROS ORDENADOS (obispos, presbíteros y diáconos).

VOCACIÓN LAICAL

“Laico es aquel fiel cristiano que ha optado seguir a Jesucristo desde las ocupaciones ordinarias de la vida familiar y social, ejerciendo su apostolado en
medio del mundo a la manera de fermento”.

VOCACIÓN A LA VIDA CONSAGRADA

“Los Religiosos tienen en su vida consagrada un medio privilegiado de evangelización eficaz. A través de su ser más íntimo, se sitúan dentro del dinamismo de la Iglesia, sedienta de lo absoluto de Dios, llamada a la santidad. Es de esta santidad de la que ellos dan testimonio. Ellos encarnan a la Iglesia deseosa de entregarse al radicalismo de las Bienaventuranzas. Ellos son por su vida, signo de total disponibilidad para con Dios, la Iglesia, los hombres… Este testimonio silencioso de pobreza y de desprendimiento, de pureza y de transparencia, de abandono en la obediencia, puede ser, a la vez que una interpelación al mundo y a la Iglesia misma, una predicación elocuente, capaz de tocar incluso a los no cristianos de buena voluntad, sensibles a ciertos valores”.(Evangelii Nuntiandi, 69)

VOCACIÓN AL MINISTERIO ORDENADO

“Para apacentar el pueblo de Dios y acrecentarlo siempre, Cristo Señor instituyó en su Iglesia diversos ministerios ordenados al bien de todo el Cuerpo. Porque los ministros que poseen la sagrada potestad están al servicio de sus hermanos, a fin de que todos cuantos son miembros del pueblo de Dios y gozan, por tanto, de la dignidad cristiana, tiendan todos libre y ordenadamente a un mismo fin y lleguen a la salvación”. (Lumen Gentium 18).

CENTRO VOCACIONAL DIOCESANO DE AGUASCALIENTES

Vocación

Elementos de la vocación

LA LLAMADA

Es iniciativa gratuita y amorosa de Dios que en un proceso dinámico se dirige
a todos los hombres. Él da a cada uno de ellos, en su situación histórica, una vocación única
e irrepetible para desarrollar al máximo sus potencialidades y ser una nueva criatura en Cristo Jesús.

LA RESPUESTA

Es la disponibilidad ante Dios que llama, comprometiéndose toda la persona
en el seguimiento de Jesús. Es personal, libre, consciente, responsable y dinámica. Parte de
una profunda inspiración de fe. Expresamos esta realidad de manera global con el término
“opción”. La respuesta se da en el cumplimiento de la misión recibida, en unas condiciones
históricas concretas.

 

LA MISIÓN

Es la tarea evangelizadora que el Espíritu encomienda a la Iglesia. La misión toma
rasgos específicos en cada uno de los convocados en la Iglesia y en las diversas situaciones
históricas, siempre en orden a la edificación del Reino de Dios. Es el fin del acontecimiento
vocacional. La comunidad es el espacio vital en el cual se desarrolla la vocación – misión.

 

rogad, pues, al dueño de la mies, que envíe obreros a su mies  

¡Oh Jesús danos sacerdotes, religiosos y almas consagradas según tu corazón! 

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