Mi Vocación

¿Te atreves amar para siempre?… 

Lc 18, 22

VEN Y SÍGUEME 

Vocación a la vida sacerdotal

Vocación a la vida laical

Vocación a la vida religiosa.

¿Yo sacerdote?… y ¿ por qué no? 

Mírate en Cristo y descubrirás el sentido de tu vida.

En medio del ruido de este mundo, resuena en lo mas íntimo de tu interior un deseo profundo de vivir la mayor aventura de tu vida… ¿Te has preguntado lo que quiere Dios de tí? Hay muchos caminos para seguir a Jesús, pero ser sacerdote es ser otro cristo aquí en la Tierra encarnando sus sentimientos de Buen Pastor, atrévete a seguir los pasos del Maestro.   

Vocaciones específicas

Vocación proviene del latín vocatio, a su vez del verbo vocare “llamar”. Todos estamos llamados a una vocación universal: la santidad.

Hemos sido llamados para vivir una vocación específica desde nuestro estilo de vida y estas diversas vocaciones corresponden a un sólo camino: el seguimiento de Cristo y así alcanzar la santidad. 

Existen tres maneras de hacer un seguimiento de Cristo de forma específica:

-Vocación a la vida sacerdotal: 

 

El sacerdocio ministerial (…) confiere un poder sagrado para el servicio de los fieles. Los ministros ordenados ejercen su servicio en el pueblo de Dios mediante la enseñanza (munus docendi), el culto divino (munus liturgicum) y por el gobierno pastoral (munus regendi). CIC. 1592

 

-Vocación a la vida religiosa:

 “La vida consagrada a Dios se caracteriza por la profesión pública de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia en un estado de vida estable reconocido por la Iglesia” CIC. 944

    -Vocación a la vida laical: 

“Los laicos tienen como vocación propia el buscar el Reino de Dios ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas según Dios […] A ellos de manera especial corresponde iluminar y ordenar todas las realidades temporales, a las que están estrechamente unidos, de tal manera que éstas lleguen a ser según Cristo, se desarrollen y sean para alabanza del Creador y Redentor” (LG 31). “están llamados a ser testigos de Cristo en todas las cosas, también en el interior de la sociedad humana” (GS 43, 4)

“…los jóvenes

en el camino vocacional

representan a la

juventud de la

Iglesia…”

Papa Francisco

Mensaje del papa Francisco dirigido a Obispos, sacerdotes, consagrados y fieles de todo el mundo con motivo de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

Vocación

Escuchar, discernir y vivir

ESCUCHAR

El papa Francisco afirmó que “la llamada del Señor no es tan evidente como todo aquello que podemos oír, ver o tocar en nuestra experiencia cotidiana”.  “Dios viene de modo silencioso y discreto, sin imponerse a nuestra libertad. Así puede ocurrir que su voz quede silenciada por las numerosas preocupaciones y tensiones que llenan nuestra mente y nuestro corazón”.

Por ello, es necesario “prepararse para escuchar con profundidad su Palabra y la vida, prestar atención a los detalles de nuestra vida diaria, aprender a leer los acontecimientos con los ojos de la fe, y mantenerse abiertos a las sorpresas del Espíritu”.

El Pontífice explicó que para poder escuchar esa llamada del Señor hay que abrirse, salir de uno mismo. “Si permanecemos encerrados en nosotros mismos, en nuestras costumbres y en la apatía de quien desperdicia su vida en el círculo restringido del propio yo, no podremos descubrir la llamada especial y personal que Dios ha pensado para nosotros, perderemos la oportunidad de soñar a lo grande y de convertirnos en protagonistas de la historia única y original que Dios quiere escribir con nosotros”.

La actitud de escucha, “es hoy cada vez más difícil, inmersos como estamos en una sociedad ruidosa, en el delirio de la abundancia de estímulos y de información que llenan nuestras jornadas”. Por ello invitó a la contemplación, a “reflexionar con serenidad sobre los acontecimientos de nuestra vida y llevar a cabo un fecundo discernimiento, confiados en el diligente designio de Dios para nosotros”.

DISCERNIR

 “Cada uno de nosotros –explicó el Papa Francisco– puede descubrir su propia vocación sólo mediante el discernimiento espiritual”. Insistió en que “la vocación cristiana siempre tiene una dimensión profética”.

Afirmó que “hoy tenemos mucha necesidad del discernimiento y de la profecía; de superar las tentaciones de la ideología y del fatalismo y descubrir, en la relación con el Señor, los lugares, los instrumentos y las situaciones a través de las cuales Él nos llama. Todo cristiano debería desarrollar la capacidad de ‘leer desde dentro’ la vida e intuir hacia dónde y qué es lo que el Señor le pide para ser continuador de su misión”.

 

VIVIR

En el mensaje, Francisco destacó la necesidad de asumir la vocación, una vez descubierta, sin rezagarse: “¡La vocación es hoy! ¡La misión cristiana es para el presente! Y cada uno de nosotros está llamado (a la vida laical, en el matrimonio; a la sacerdotal, en el ministerio ordenado, o a la de especial consagración) a convertirse en testigo del Señor, aquí y ahora”.

“El Señor sigue llamando hoy para que le sigan –aseguró–. No podemos esperar a ser perfectos para responder con nuestro generoso ‘aquí estoy’, ni asustarnos de nuestros límites y de nuestros pecados, sino escuchar su voz con corazón abierto, discernir nuestra misión personal en la Iglesia y en el mundo, y vivirla en el hoy que Dios nos da”.

“En la diversidad y la especificidad de cada vocación, personal y eclesial, se necesita escuchar, discernir y vivir esta palabra que nos llama desde lo alto y que, a la vez que nos permite hacer fructificar nuestros talentos, nos hace también instrumentos de salvación en el mundo y nos orienta a la plena felicidad”, señaló el Santo Padre.

 

rogad, pues, al dueño de la mies, que envíe obreros a su mies  

¡Oh Jesús danos sacerdotes, religiosos y almas consagradas según tu corazón! 

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