«AL RESCATE DE LA PASCUA».

DOMINGO DE RESURRECCIÓN,

CICLO A

PBRO. MARCO ANTONIO HERNÁNDEZ MARÍN

VICARIO PARROQUIA SOLEDAD DE MARÍA

Homilía Dominical

Hace poco veía una película que, en esencia, está dirigida a niños y no tiene  temática religiosa ni relación alguna con la fe. Sin embargo, me llamó la atención que uno de los personajes dice: “Debemos rescatar la Pascua, pues esta es incluso más importante que la Navidad”.

Dicha expresión, aunque surge en un contexto ajeno a la fe, coincide plenamente con lo que creemos los cristianos. La Pascua de Resurrección es el acontecimiento más grande para nosotros. Cristo ha vencido a la muerte y nos ha dado vida; nos revela el plan para el cual fuimos creados desde el principio.

En el pasaje del Evangelio (Jn 20, 1-9) se nos presenta un sepulcro vacío: no un mausoleo al que acudimos para ver los restos de un difunto, sino los “restos” (los lienzos) de un Vencedor, de Cristo, que es la Vida.

María Magdalena, movida por el amor, va en busca de su Señor, pero encuentra el sepulcro vacío. Sus ojos físicos perciben la ausencia, lo que provoca temor en su corazón; sin embargo, no duda en acudir a los discípulos.

Pedro y el “discípulo amado” corren al sepulcro para contemplar la escena. El discípulo amado se asombra, pero espera a Pedro para entrar juntos, viviendo en comunión aquello que, a los ojos físicos, no tiene explicación, pero que sí la tiene para los ojos del alma. De aquí podemos rescatar que el encuentro con Cristo siempre ha de vivirse en comunión.

En este contexto, el sepulcro vacío es un encuentro implícito con el Resucitado, pero también está el encuentro con Él en los sacramentos. Citando a Benedicto XVI: “Lc 24, 13-35 […] contiene ya la estructura de la santa misa: en la primera parte, la escucha de la Palabra a través de las sagradas Escrituras; en la segunda, la liturgia eucarística y la comunión con Cristo presente en el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre”. (Benedicto XVI, Regina Caeli. Domingo 6 de abril de 2008). Y así podemos decir los demás sacramentos.

He ahí que como cristianos “debemos rescatar la Pascua”, correr al encuentro de Cristo que es Vida y paz; este “rescatar” se concreta con los ojos del alma, en amor, en contemplación, en comunión. Vayamos al encuentro de Cristo Vivo.

¡Felices Pascuas de Resurrección!

Por la Virtud.

Por la Fe.

Por la Doctrina.

 

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