«Contemplar el Amor hasta el Extremo«.

VIERNES SANTO

PBRO. EFRÉN MARTÍNEZ REYNOSO

ECÓNOMO GENERAL DEL SEMINARIO

Homilía Viernes Santo

La narración de la Pasión según san Juan (Jn 18,1–19,42) nos introduce en el misterio central de la fe cristiana: el amor redentor de Cristo que se entrega libremente por la salvación del mundo. No se trata únicamente de un acontecimiento histórico, sino de una revelación teológica profunda: Jesús es el Señor que, aun en la humillación, reina desde la cruz.

Se subraya la soberanía de Cristo. Cuando es arrestado, Jesús se identifica con el “Yo soy” (Jn 18,5-6), evocando el nombre divino revelado en el Antiguo Testamento (cf. Ex 3,14). Incluso en su pasión, no es víctima pasiva, sino el Hijo obediente que cumple la voluntad del Padre (cf. Jn 6,38).

El proceso ante Pilato revela el contraste entre el reino de este mundo y el Reino de Dios. Jesús declara: “Mi reino no es de este mundo” (Jn18,36), indicando que su realeza se fundamenta en la verdad y el amor, no en el poder político. Así, la cruz se convierte en trono, donde Cristo manifiesta la verdad suprema: Dios ama hasta el extremo (cf. Jn 13,1).

En el momento culminante, Jesús entrega el espíritu (Jn 19,30), expresión que en san Juan no solo indica la muerte, sino la donación del Espíritu Santo a la humanidad. De su costado abierto brotan sangre y agua (Jn 19,34), signos de los sacramentos de la Iglesia: la Eucaristía y el Bautismo, fuentes de vida nueva.

El Viernes Santo invita a una catequesis del discipulado: contemplar a Cristo crucificado conduce a reconocer el valor redentor del sufrimiento unido a Él (cf. Col 1,24). Asimismo, impulsa a vivir el mandamiento del amor, incluso en medio de la prueba, el dolor no tiene la última palabra, la cruz conduce a la vida nueva.

Finalmente, la sepultura de Jesús (Jn 19,38-42) no es el final, sino el preludio de la resurrección. En el silencio del sepulcro se gesta la esperanza. La Iglesia, al contemplar la cruz, aprende que el amor verdadero implica entrega, confianza, fidelidad y perseverancia hasta el final.

 

Referencias

  • Biblia de Jerusalén, Evangelio según san Juan 18,1–19,42.
  • Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 599-623.
  • Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Desde la entrada en Jerusalén hasta la resurrección.
  • San Juan Pablo II, Salvifici Doloris.

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