Testimonio Vocacional
Mi VOCACIÓN
Testimonio Vocacional
«ES BUENO SEGUIR LA VOCACIÓN ES UNA LLAMADA DE AMOR QUE NOS INVITA A SALIR DE NOSOTROS MISMOS PARA SERVIR A LOS DEMÁS»
PAPA FRANCISCO
¿Quién soy?
Mi nombre es José Ángel Flores Amador, tengo la edad de 22 años, soy originario de la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación en Encarnación de Díaz Jalisco. Actualmente estoy cursando el primer grado de la Etapa Configuradora (Teología).
Sobre mi vocación
Lo que me gusta a mí o también llamados hobbits es leer, especialmente me gusta mucho la saga de libros y películas de Harry Potter, escuchar música de Hakuna group music, también en mis gustos musicales está Coldplay, Humbe, etc. También me gusta mucho mirar los amaneceres, los atardeceres y cuando la luna esta llena, mi comida favorita son los tacos, también me gusta correr para hacer deporte, sobre todo me encanta estar con mi familia y amigos. Pero especialmente me gusta estar delante de Jesús Sacramentado y asistir a la Santa Misa.
Quiero compartir mi testimonio vocacional para que las personas que lo lean, especialmente los jóvenes se den cuenta que el llamado es algo extraordinario en lo ordinario, sobre todo la invitación a ser santos.
Mi primer acercamiento hacia con Dios y la vida de fe en nuestra Santa Madre la Iglesia, fue cuando mis papás me llevaban a misa cada domingo, yo me emocionaba porque podía estar cerca de la credencia (donde se colocan los vasos sagrados y objetos litúrgicos que se utilizan para la santa misa), miraba como los monaguillos le ayudaban al sacerdote y yo me emocionaba y decía que quería ser monaguillo.
Poco después me emocioné porque iba a recibir el sacramento de la Sagrada Eucaristía y así podría ingresar al grupo de monaguillos, y así fue después de una semana que hice mi primera comunión ingresé al grupo de monaguillos.
Pasaron los años y cuando ingresé a la secundaria Foránea No. 27 “José María Morelos y Pavón, a pesar de las burlas de mis compañeros de ser monaguillo aún estudiando en la secundaria, comencé a sentir un llamado especial, el cual me pedía ser sacerdote, ya casi concluía mis estudios en la secundaria y pensaba en vivir el preseminario para poder ingresar al seminario menor, pero, por algunas cuestiones familiares y personales no pude ingresar.
Ingresé al bachillerato en el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Jalisco (CECYTEJ), aun asistía al servicio en el templo en el grupo juvenil, donde conocí grandes amigos que hasta ahora Dios me ha permitido tener.
Ya cuando casi terminaba la preparatoria, volví a sentir el llamado a entrar al seminario, pero yo no quería prestarle atención pues yo quería estudiar una carrera universitaria ya fuera la de Derecho Civil o Medicina, que yo sé que dirás que son ciencias muy diferentes, pero así era como yo lo pensaba. Por más que evitaba pensar en el sacerdocio cada vez que asistía a misa y a visitar a Jesús en el Santísimo Sacramento sentía más fuerte el llamado.
En ese tiempo de concluir mis estudios de bachillerato estaba en mi parroquia como vicario el Pbro. Caín, él me acompaño en mi proceso de discernimiento, pues yo tenia muchas dudas y él solo me decía que escuchará la voz de Dios y sobre todo me adhiriera a su voluntad, la verdad tenía mucho miedo de escuchar su voz y hacer su voluntad porque yo solo pensaba en mí y en mis intereses.
Fue un viernes primero del mes, donde como Iglesia tenemos la devoción a Sagrado Corazón de Jesús, asistí a la Santa Misa y yo ya no sabía que hacer de mi vida, si seguir al Señor Jesús o hacer mi vida que había planeado. Al final de la Santa Misa me acerqué a donde estaba la imagen del Sagrado Corazón y me enterneció su imagen, me cautivó por completo su mirada, allí mismo había unos papelitos donde tenían un mensaje para quien lo tomaba, tomé uno y me fui a la capilla del Santísimo, me arrodillé y con lagrimas en los ojos le pedí que me dijera que quería de mí, de repente me acordé del papelito que había tomado y el mensaje que tenía era el siguiente: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la conservará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo, si pierde su vida? Mt 16, 25-26.
Después de esta experiencia me di cuenta de que Dios me necesitaba y que además del proyecto que yo ya tenía, Dios tenía uno mucho mejor.
Después me comuniqué con el P. Caín y le dije que quería ingresar al seminario, por lo cual preparamos todo para poder ingresar, la verdad al inicio tenía mucho miedo y dudas, me decía a mí mismo ¿y si no puedo?, ¿y si fallo?, ¿y si me salgo y no termino siendo sacerdote?, había muchas cuestiones y sobre todo por dejar a mis padres. Pero Dios se vale de lo más sencillo y humilde para hacer grandes cosas, y él con su gracia te va sosteniendo día con día.
Optar por la vida sacerdotal es algo muy bello, pues a través de ti Dios se hace cercano a un pueblo, a un mundo donde vive en el sin-sentido de la vida, donde falta la esperanza y la misericordia, además te pones al servicio de tus hermanos, ser servidor es una parte del cristiano pero también del sacerdote, por eso si sientes el llamado, no dudes en decirle un Sí con firmeza y no tengas miedo porque el te ha elegido y llamado por tu nombre, te ama y desea que estes con él para que aprendas de él y después de ser testigo de que él vive puedas ir con valentía y gritar que el amor no ha muerto sino que sigue vivo.
“La santidad no comienza con algo extraordinario sino en lo ordinario haciéndolo con amor” José Ángel Flores Amador
Por la Virtud.
Por la Fe.
Por la Doctrina.
Dirección
Olivos #202 Jardines de la Cruz, Ags
Teléfonos
(449) 9706292
(449) 2643783
Síguenos
seminariodiocesanodeags@gmail.com