HOMILÍA DEL IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A

«Dichosos

los

pobres

de espíritu».

DOMINGO IV TIEMPO ORDINARIO, CICLO A

SEM. MARIO ANDRES REYNA SANTANA

3° ETAPA CONFIGURADORA

Homilía Dominical

“Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo”. 

Queridos hermanos en este domingo IV del tiempo ordinario, el Señor
Jesús por medio de su palabra nos da una gran lección y enseñanza de vida; las
llamadas “Bienaventuranzas”, palabras que al principio suenan como promesas
lejanas, promesas que probablemente se cumplan hasta la hora la muerte y
muchas veces tomamos este evangelio como una frase de consuelo ante las
calamidades o desgracias que pasan en nuestra vida.

Si bien estas posturas pueden ayudar en situaciones concretas, más sin embargo hay un sentido un poco más profundo, tomando de referencia a los Santos Padres de la Iglesia, en este caso a San Gregorio de Nisa:

1. El Reino de Dios está dentro de nosotros:
En primer lugar, porque el mensaje de Dios no es para los sabios y
entendidos sino de la gente sencilla, y solamente los que son de Dios escucharan sus palabras, por ello el sacramento de bautismo nos habilita como destinatarios de esta gran enseñanza. Es un regalo de Cristo a su amada Iglesia, ¿y quienes fórmanos la Iglesia? Exacto nosotros somos los bienaventurados – los dichosos”.

2. Un mensaje que se lee de manera distinta
Cuando estas enseñanzas evangélicas son leídas al “revés”, toman un
sentido distinto más no contrario:
“Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”

– Si quieres ser parte del reino de los cielos, sé pobre de espíritu.

– Si quieres heredar la tierra se manso.

– Si quieres ser consolado, llora con tus hermanos que sufre.

– Si quieres ser saciado, lucha por la paz y la justicia.

– Si quieres ser misericordia, sé misericordios.

– Sí quieres ver a Dios, limpia tu corazón.

– Si quieres ser llamado hijo de Dios, trabajo por la paz.

3. Alegraos y regocijaos

Queridos hermanos hemos llegado a un punto central, Alegraos y
regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo»., es decir ser bienaventurado; son el apellido del cristiano, son el camino diario, todos hemos llorado, todos hemos sufrido a causa de injusticias, todos hemos buscado la pureza, ser bienaventurado es un estilo de vida, es vivir el Evangelio aceptarlo como una gracia por ser hijo de Dios.

“Vivamos pues como los hijos muy amados de Dios”

Bibliografía.

  • Biblia de Jerusalén. (2018). Desclée de Brouwer. (Ejemplo 5ta edición)
  • Mt 5, 1-12a: El Sermón de la Montaña (Bienaventuranzas). (2014, 31 octubre).
    DeiVerbum.org. Recuperado el 30 de enero de 2026, de https://www.deiverbum.org/mt
    05_01-12a/
  • Apuntes de clase de; “Escatología y virtudes teologales”

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HOMILÍA DEL V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO A

“Ustedes son

la luz del mundo”.

DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO, CICLO A

SEM. DIEGO ALBERTO CASTRO BAEZ

3° ETAPA DISCIPULAR

Homilía Dominical

Queridos hermanos y hermanas, domingo tras domingo nos reunimos en torno a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía porque reconocemos la necesidad que tenemos de Dios y que sólo con Él somos fuertes y capaces de resistir a lo que se nos presente, estamos convencidos de que sin él nada podemos hacer (Jn. 15,5) y por eso como sus discípulos nos sentamos a sus pies para escuchar sus enseñanzas y saciar la sed que solo Él puede calmar.

En el Evangelio hemos escuchado un imperativo fuerte por parte de
Jesús: “ustedes son la sal de la tierra” (Mt. 5,13). La sal es un elemento
importante y va más allá de su uso común, pues desde el Antiguo Testamento
fue un símbolo para sellar y pactar acuerdos (Nm. 18,19), se utilizaba además
como elemento de purificación, conservación, así como un uso más
rudimentario para darle cierto sabor a los alimentos. Como seguidores de Cristo
estamos llamados a hacer cumplir este mandato para conservar la fe de los
hermanos, dar “sabor” a la vida de los demás ser “instrumentos de paz”,
“artesanos de misericordia”  y testigos de la Resurrección de Cristo.

En esta misma línea el Señor Jesús deja en claro otra misión: “Ustedes
son la luz del mundo” (Mt. 5,14), esta analogía no es solo eso, sino que es algo
más, es una llamada que nos hace Jesús para iluminar la vida de los demás.
Nuestra presencia en el mundo debe ser signo de santidad, debe ser una ocasión
para suscitar entre nuestros hermanos el deseo de seguir a Cristo y solo vivir
para Él, debe despertar en nosotros este llamado a ser signo de contradicción
para el mundo (Lc. 2,34), porque solo hiendo contracorriente seremos capaces
de ofrecer algo distinto, algo nuevo y novedoso, es a través de nuestras buenas
acciones (Mt. 5,14) como lograremos iluminar al mundo. De manera que
podamos ofrecer lo que San Francisco de Asís pedía en oración: llevar amor
donde haya odio, perdón donde haya ofensa, unión donde habite la discordia y
verdad donde haya mentira.

Hermanos, el mundo de hoy necesita lámparas que iluminen con
palabras, con actitudes, con obras y en sencillas palabras con el ejemplo de vida, necesita de discípulos dispuestos a querer parecerse a su Maestro, discípulos
valientes que iluminen aún y cuando otros quieran apagar u opacar su luz, solo
así es como conseguiremos cumplir el mandato de Jesús y dar gloria a su Padre
que está en los cielos (Mt. 5,16).

Referencias

  • Francisco. (9 de febrero de 2020). Vatican News. Obtenido de Vatican News:
    https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy/2026/02/08.html

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HOMILÍA DEL I DOMINGO DE CUARESMA – CICLO A

«Te llevaré al desierto y te hablaré al corazón «.

DOMINGO I DE CUARESMA   CICLO A

PBRO. PEDRO ANTONIO ARCEO LUNA

Vicario Parroquial Santa Eduviges, Profesor Seminario Diocesano

Homilía Dominical

La Cuaresma es un espacio privilegiado para el encuentro con Dios, que nace
de una profunda conversión del corazón. La liturgia de este primer domingo nos
recuerda que es necesario pasar por las tentaciones para fortalecer la voluntad y
sensibilizarnos a la presencia del Creador.


El Evangelio de San Mateo nos presenta a Jesús pasando hambre, después de
estar en el desierto en ayuno y oración. Es en este lugar donde Dios se hace
presente, donde se da un encuentro con Él, donde se forja la voluntad.


Jesús aprovecha su estancia en el desierto para orar y para ayunar: se está
preparando para el inicio de su vida pública y es necesario hacer una pausa para
disponerlo todo.

De la misma manera, la Cuaresma es para el cristiano lo que el desierto para
Jesús: el lugar privilegiado del encuentro con Dios para preparar el corazón,
para la oración, para el silencio; en definitiva, el desierto bíblico es el proceso
necesario para llegar a la Presencia de Dios con el corazón nuevo, es aquí donde
Dios se comunica, donde llama. Ya lo decía el profeta Oseas: “la llevaré a
desierto y le hablaré al corazón” (2,14).


El desierto es también el espacio para vencer las tentaciones ya que, si Dios está
con nosotros, es Él quien nos ayuda a purificarnos del mal. Jesús es tentado, sí,
pero Él reconoce su realidad y vence la tentación. El encuentro con su Padre en
esos días de oración le ayudan para salir victorioso de este mal.

Así, hemos de recordar que no vamos solos en el camino de la vida y que, con
Dios, es más fácil vencer las tentaciones. La tentación no es pecado, pero nos
puede orillar a este si le prestamos atención. Así mismo, la tentación es una
oportunidad de fortalecernos pues, cada vez que se vence, se crece.

La lección más grande sobre la tentación y el tentador que nos da Jesús es esta:
Con el diablo no se platica, con la tentación no se “coquetea”. Vemos a Jesús
tentado, sí, pero apenas y cruza palabra con el maligno, y se limita a responder
con la Palabra de Dios.


Si bien, el demonio conoce nuestros pecados y conoce la Palabra de Dios, no
hemos de olvidar que él es el padre de la mentira, y que querrá envolvernos para
hacernos caer en la tentación, como lo hiciera con Adán y Eva (Cfr. Gn 3, 1-7).
Pero con la gracia de Dios y con la voluntad firme de alejarnos de la tentación,
podremos evitar el pecado. Lo mejor que podemos hacer es que, ante la
tentación, huyamos.


Pidámosle a Dios la gracia de aprovechar el desierto cuaresmal, para que, con
nuestra oración y nuestras buenas prácticas, podamos vencer la tentación y, con
un corazón renovado, tengamos un auténtico encuentro con Cristo.

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Spes Non Confundit

Eduardo Salas Esparza

Apertura del año jubilar de la Esperanza

El Jubileo de la Esperanza es un momento grande de conversión y cercanía con Nuestro Señor. Es un año en el que se nos dan gracias tan grandes que alimentan nuestro espíritu y nos animan a llegar al padre.

No debemos desaprovechar este año de Gracia que Dios nos regala. Estamos invitados a vivirlo con intensidad, aún más; para poder comprender los signos de los tiempos que poco a poco van cambiando considerablemente.

Es por eso que decidí aprovechar el tiempo asistiendo a la apertura del año Jubilar de la Esperanza en donde con gran fe, nos congregamos en el atrio de la Parroquia del Señor del Encino, donde se dio inicio con la llegada de la imagen del Cristo Negro , para después comenzar con la santa Misa Estacional. Posteriormente nos encaminamos hacia la formación de los diferentes grupos que acompañaban este gran peregrinar. La fe y el gozo de la gente se sentía a flor de piel.

Comenzamos este caminar hacia la Santa Iglesia Catedral acompañados de una multitud de personas que participaban fervorosamente de este momento, el encuentro con todos los hermanos que despedían y acompañaban la procesión, hacían sentir el gozo de sentirnos hijos de Dios dispuestos a encontrarse con Él .

La procesión la presidía la santa imagen del Cristo Negro. Detrás de Él venía la imagen de Nuestra Señora de la Asunción. Al llegar a la Catedral, el sonido alegre de las campanas que nos recibían con tanto regocijo nos recordaban la voz del Señor que nos llamaba a ir a su encuentro. Al estar frente a la puerta Santa el Exmo. Señor Obispo Don Juan Espinoza Jiménez con gran Alegría hizo la apertura de este gran signo del Jubileo. Y posteriormente ingresamos al recinto Sacro para continuar con la celebración y ganar la Indulgencia Plenaria.

Es así como se dio inicio a este Año de Esperanza; No dejemos que pase desapercibido este año de tantos regalos divinos y bendiciones que se nos dan, tengamos pues, este gozo de caminar acompañados de la mano de Nuestra Señora de la Asunción que nos lleva hasta su hijo y nos muestra el camino para poder ser                                                   PEREGRINOS DE ESPERANZA.

 

«La esperanza nos sostiene y protege en el buen combate de la fe».

San Juan Pablo II

LA ESPERANZA

SPES NON CONFUNDIT – BULA DE CONVOCACIÓN AL JUBILEO ORDINARIO DEL 2025

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