Intención del papa marzo 2022

Intención del papa marzo 2022

La intención del Papa

Octubre 2021

Discípulos misioneros

 

Recemos para que cada bautizado participe en la evangelización y esté disponible para la misión, a través de un testimonio de vida que tenga el sabor del Evangelio.

“Jesús nos pide a todos, y a ti también, ser discípulos misioneros. ¿Estás preparado?
Basta con estar disponibles a su llamada y vivir unidos al Señor en las cosas más cotidianas, el trabajo, los encuentros, las ocupaciones de cada día, las casualidades de cada día, dejándonos guiar siempre por el Espíritu Santo.
Si te mueve Cristo, si haces las cosas porque Cristo te guía, los demás se dan cuenta fácilmente.
Y tu testimonio de vida provoca admiración, y la admiración hace que otros se pregunten: “¿Cómo es posible que esto sea así?” o “¿De dónde le viene a esta persona el amor con que trata a todos, la amabilidad, el buen humor?”
Recordemos que la misión no es proselitismo, sino que la misión se basa en un encuentro entre personas, en el testimonio de hombres y mujeres que dicen: “Yo conozco a Jesús, me gustaría que tú también lo conocieras”.
Hermanos y hermanas, recemos para que cada bautizado participe en la evangelización y que cada bautizado esté disponible para la misión a través de su testimonio de vida. Y que este testimonio de vida tenga sabor a Evangelio.

 

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Una Iglesia sinodal tiene que ser una Iglesia misionera

Papa Francisco 

Este mes el Papa profundiza sobre este llamado, invitando a hombres y mujeres a dejarse “mover” por Cristo y dar así testimonio de una vida que contagie a los demás, que atraiga sin obligar ni exigir. En el video nos dice que cada testimonio de vida provoca admiración, y la admiración hace que otros se pregunten: “¿cómo es posible que esto sea así?” o “¿de dónde le viene a esta persona el amor con que trata a todos, la amabilidad, el buen humor?”.

Ser misionero es buscar y fomentar el encuentro personal, cara a cara, de persona a persona. En el libro-entrevista “Sin Él no podemos hacer nada”. Una conversación sobre ser misioneros en el mundo de hoy, donde se recoge un intercambio entre el Papa Francisco y el periodista italiano Gianni Valente, el Santo Padre dice claramente que “la Iglesia crece por atracción y por testimonio”. Se trata de vivir cerca de Jesús, en el encuentro con los demás: “si Cristo te atrae, si te mueves y haces las cosas porque eres atraído por Cristo, otros lo notarán sin esfuerzo. No hay necesidad de demostrarlo, y mucho menos de exhibirlo”. Se trata de encarnar el Evangelio en la vida cotidiana. Un fuego que enciende otro fuego. 

Homilías

Homilías

Ciclo C, Tiempo Ordinario

Domingo de la Semana No. 27

«Como un grano de mostaza»

 

 

Aquel canto carismático, tan difundido, seguramente viene a nuestra memoria. Y es bueno que una canción pueble nuestra mente, si ello nos ayuda a enamorarnos del precioso mensaje de Cristo Jesús.

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Si tuvieras fe como un granito de mostaza…tu le dirías a las montañas, muévanse, muévanse, muévanse…y las montañas se moverán…

canto popular

El mensaje es sencillo: lo más pequeño puede llegar a ser lo más grande. Sin duda a Cristo le llamaban la atención y quería que nos atrajeran los contrastes: hay primeros que serán últimos; el que se ensalza será humillado; lo pequeño quizá será lo más grande; lo oculto quedará de manifiesto… En todos estos casos el Señor parece exhortarnos a no fiarnos de las apariencias, o quizá más aún: a desconfiar de lo que aparece y buscar el estilo y el plan de Dios en aquello que no aparece, en lo que no se impone por sí mismo ni se hace propaganda a sí mismo.

Asumir la «lógica del grano de mostaza», entonces, es todo un programa de vida: es pensar que Dios puede decir sus mejores discursos por boca de los que juzgamos torpes, inútiles o poco listos; es amar lo sencillo, lo sobrio y lo discreto, y desconfiar de lo ampuloso, lo prepotente o lo deslumbrante; es cuidar la vida frágil: la del embrión, la del agonizante, la del emigrante; es adorar con las cosas elementales y con la gente que no cuenta; es creer con fe viva que en la Eucaristía está Él.

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«El que es justo por la fe vivirá».

Habacuc

El tema de la fe, de su luz y de su fuerza acompaña también las otras lecturas de este domingo. En Habacuc encontramos ya aquella expresión: «el que es justo por la fe vivirá.» Es interesante notar que este profeta sitúa la fe en el contexto de la prueba, que es precisamente cuando más la necesitamos y cuando más parece esconderse. Las palabras de esa primera lectura las podríamos encontrar también en labios de millones de seres humanos que ven sus esperanzas cerrarse y los caminos llenarse de abrojos: «¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio sin que me escuches? ¿Te denunciaré a gritos la violencia que reina, sin que vengas a salvarme? ¿Por qué me dejas ver la injusticia y te quedas mirando la opresión?» Esos son los tiempos en que parece imposible creer, porque las evidencias nos empujan exactamente en la dirección de la incredulidad o la desesperación.

La respuesta que Habacuc creyó escuchar es una gran enseñanza. La salvación viene de lejos pero viene corriendo: un modo gráfico que describe bien las dos cosas: por qué siento que Dios no hace nada ante mi dolor y por qué puedo confiar en que sí hará algo. Puede ser sólo una exageración piadosa cuando alguien dice que siempre siente la presencia de Dios. Muchos tenemos una experiencia diferente en muchas oportunidades. Pero decir que Dios se va a quedar lejos es negar su amor, y eso tampoco haremos. La mejor respuesta es la de Habacuc: está lejos pero viene a prisa.

Fr. Nelson Medina O.P.

 

Ordenación diaconal 2019

Ordenación diaconal 2019

Ordenación Diaconal.

El señor Obispo a llamado al orden del diaconado a los siguientes ministros: Mntro. Luis Osvaldo Cortés Rosales, Mntro. Gerónimo Palacios Bernal y Mntro. Marco Antonio Hernámdez Marín, el día 12 de octurbre en punto de las 17:30 hrs en el aptio central del Seminario Diocesano.

El diácono está llamado a salir de sí mismo para continuar orientando sus pasos en Cristo, hacia el Padre y hacía los demás, abrazando la vocación al presbiterado, esforzándose por seguir colaborando por medio del Espíritu Santo. Es así como los Diáconos, configurados en su ser con Cristo Cabeza, Pastor, Siervo y Esposo, participan de su diaconado y de su misión, cómo colaboradores con el Obispo y los presbíteros.

El diácono, no solo aprende a conocer a Cristo, sino que, bajo la acción del Espíritu Santo, se halla dentro de un proceso gradual y continua configuración con Él, en su ser y en su hacer, que constituye un reto permanente de crecimiento interior de la persona. 

La ordenación diaconal exige y posibilita, a quien la recibe, una entrega total de sí, para el servicio al Pueblo de Dios, a imagen de Cristo Esposo. El diácono es llamado a reproducir los sentimientos y las actitudes de Cristo en relación con la Iglesia, tiernamente amada mediante el ejercicio del ministerio; por tanto, se le pide ser capaz de amar a la gente con un corazón nuevo, grande y puro, con auténtica renuncia de sí mismo, con entrega total, continua y a la vez con una especie de “celo” divino, con una ternura que incluso asume los matices del cariño materno.

Ordenación diaconal 2019

Ordenación Presbiteral 2019

Ordenación Presbiteral

Nuestro Obispo Diocesano, S.E Mons. D. José María de la Torre Martín, ha tenido a bien llamar al Presbiterado a los siguientes alumnos de nuestro Seminario:

Diác. Carlos Humberto Arellano Torres.

Diác. José Andrés Cerros Valadez.

Diác. Rubén Alejandro de Lara Landeros.

Diác. Juan Antonio de Luna Chávez.

Diác. Arturo Escalera Hernández.

Diác. José Asunción Esparza Gutiérrez.

Diác. Marco Antonio Esquivel Piña.

Diác. Omar Hernández Olvera.

Diác. Emmanuel López Romo.

Diác. Jonathan Emmanuel Maldonado Barrera.

Diác. Luis Mario Reyes Díaz.

Diác. Mario Alberto Serrano López.

El Nuevo Testamento es unánime al subrayar que es el mismo Espíritu de Cristo el que introduce en el ministerio a estos hombres, escogidos de entre los hermanos. Mediante el gesto de imposición de manos (Hchs. 6,6; 1Tim 4,14;5,22) que transmite el don del Espíritu, ellos son llamados y capacitados para continuar el mismo ministerio apostólico de reconciliar, apacentar el rebaño de Dios y enseñar (Hchs. 20,28; 1Pe. 5,2).

Por lo tanto, los presbíteros son llamados a prolongar la presencia de Cristo, único y supremo Pastor, siguiendo su estilo de vida y siendo como una transparencia suya en medio del rebaño que les ha sido confiado. 

Los presbíteros son, en la Iglesia y para la Iglesia, una representación sacramental de Jesucristo Cabeza y Pastor, proclaman con perdón y de ofrecimiento de la salvación principalmente con el Bautismo, la Penitencia y la Eucaristía; ejercen, hasta el don total se sí mismo, el cuidado amoroso del rebaño, al que congregan en la unidad y conducen al Padre por medio de Cristo en el Espíritu. En una palabra, los presbíteros existen y actúan para el anuncio del Evangelio al mundo y para la edificación de la Iglesia, personificada a Cristo, Cabeza y Pastor, y en su nombre.