Sínodo 2021-2023

Sínodo 2021-2023

Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión

Sinodalidad - Jesús y el pueblo

 

La separación ya no existe y para todos se abre la posibilidad de caminar por la senda de la nueva vida… Estamos ante el don del Espíritu Santo que nos hace partícipes de la vida de Dios mismo, la vida filial, la vida de comunión.

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Itinerario Sinodal

Presentación del itinerario sinodal aprobado por el Santo Padre Francisco en la audiencia concedida al Cardenal Secretario General del Sínodo de los Obispos, en fecha 24 de abril de 2021.

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Visión General

«La sinodalidad es la forma de ser iglesia hoy según la voluntad de Dios

en una dinámica de escucha y discernimiento del Espíritu Santo».

Papa Francisco

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Lo que espera el señor obispo de los profesores del seminario

Lo que espera el señor obispo de los profesores del seminario

Lo que espera el señor obispo de los formadores y docentes de nuestro seminario.

 

El pasado lunes 5 de septiembre de 2022 el Excmo. Sr. Obispo Dn. Juan Espinosa Jiménez nos hizo una nueva visita y se reunió con los profesores de nuestro seminario.

Con la afabilidad y cercanía pastoral que le caracteriza, nos agradeció el apoyo que brindamos en la importante tarea que los docentes desempeñamos en el Seminario, corazón de nuestra diócesis.

Reflexionó junto con los profesores, tanto presbíteros como religiosos y laicos hombres y mujeres comprometidos, la labor que realizamos como parte del equipo formador específicamente en el área intelectual.

Repasamos juntos, tanto el objetivo general del Seminario como el objetivo particular de la dimensión intelectual; y nos compartió ocho aspectos representativos de lo que espera de nuestra actividad como maestros comprometidos con la sinodalidad de nuestra Iglesia.

El objetivo general del Seminario es ser una comunidad eclesial formativa a semejanza de la comunidad apostólica que, a través de un serio discernimiento vocacional y una esmerada formación humana, espiritual, intelectual y pastoral, prepara los futuros sacerdotes, integral y gradualmente, para vivir como discípulos misioneros, configurados con cristo cabeza, pastor, ciervo y esposo, y para que, dóciles al espíritu, sean signo personal y atractivo de cristo en el mundo, según el camino de santidad propio del ministerio sacerdotal diocesano.

El objetivo específico de la dimensión intelectual es” procurar la configuración del perfil sapiencial del pastor, de modo que los seminaristas conozcan, crean, amen y afirmen la verdad, desarrollando un conocimiento amplio y sólido de las ciencias sagradas y una cultura general en consonancia con nuestro tiempo, que los capacite para anunciar adecuadamente el evangelio a los hombres, y los lleve a dialogar y a discernir críticamente la cultura de nuestro tiempo.

A partir de estos objetivos generales y específicos y de los documentos de la Iglesia “queremos -nos exhorta- que los seminaristas se formen para ser buenos pastores integralmente formados…” La eficacia de esta formación depende en buena parte de la madurez y formación de los propios formadores y docentes, conscientes de sus límites y capacidades sin olvidar que somos mediadores de un proceso humano y divino. Los maestros somos también figuras significativas para nuestros seminaristas, tanto en nuestras actitudes como en la imagen que les proyectamos.

Por todo ello, los docentes debemos tener estos rasgos que hoy siguen actuales y vigentes:

  1. Espíritu de fe firme, bien motivada, fundada y bien vivida. El docente y el formador que vive su fe educa más por su testimonio que por lo que dice. Esa fe debe estar acompañada por la oración personal de los docentes.
  2. Sentido pastoral que contribuya a encaminar a los candidatos al sacerdocio para que vivan la caridad de Cristo Buen Pastor. Los docentes han de cultivar la sensibilidad en la vivencia del ministerio hacia el que los estamos orientando. También los profesores realizamos un trabajo pastoral.
  3. Espíritu de comunión de los maestros entre sí, con el equipo formador y con los alumnos, de manera que vayamos formando una mentalidad de comunión en los propios alumnos.
  4. Madurez humana y equilibrio psíquico
  5. Capacidad de amar y dejarse amar para brindar un acompañamiento respetuoso y amoroso. Amor a la verdad y a los alumnos para crecer ambos (docente y alumno) en la escucha, el diálogo, y la comunicación profunda.
  6. Atención y crítica positiva a la cultura actual. Conociendo la cultura de hoy, fomentar la crítica constructiva. Esto supone amplitud de espíritu; relacionar mi asignatura con la vida actual desarrollando una actitud crítica positiva.
  7. Formación permanente encaminada a desarrollar competencias en los ámbitos doctrinal, espiritual, pastoral y pedagógico mediante el desarrollo de la capacidad de observación sistemática de los alumnos. Pues no basta con el sentido común. Es necesario ir más allá y ayudar a los alumnos a conocerse más allá de las apariencias.
  8. Artesanos de la educación que realicemos un trabajo sinodal formativo del corazón, la mente y personalidad de los seminaristas, colaborando con la acción creadora del Padre. Lo específico de la educación es ayudar a la persona para que sea libre y responsable. Para lograrlo buscamos que los alumnos amen lo que estudian para que al final ya no necesiten de sus maestros. Para ello, se requiere abrirles una ventana a la formación permanente. Igual para nosotros. Pues en esa misma dinámica vamos todos los docentes; dado que el conocimiento no tiene límites.

Finalmente, fuimos invitados a tener presente estos rasgos con la conciencia de que estamos participando no solamente de una obra humana; sino de una obra de Dios. No somos docentes y formadores del seminario solo por una invitación personal, humana. Estamos también porque el Señor ha querido que estemos aquí, para ofrecer lo mejor de nosotros.

A veces nos hacen creer que los mejores estamos aquí. Pero el formador de hoy no se ha de sentir mejor que ninguno. Más bien, ha de ser consciente de la gran responsabilidad y empeño que este servicio significa. Se nos confía un tesoro en manos frágiles de barro y hay que tomarlo con mucho amor y con mucha responsabilidad, siendo también humildes. No basta que el formador sea bueno, dócil y santo. Se necesita que sea al mismo tiempo educador y educando.

Intención del papa marzo 2022

Intención del papa marzo 2022

La intención del Papa

Octubre 2021

Discípulos misioneros

 

Recemos para que cada bautizado participe en la evangelización y esté disponible para la misión, a través de un testimonio de vida que tenga el sabor del Evangelio.

“Jesús nos pide a todos, y a ti también, ser discípulos misioneros. ¿Estás preparado?
Basta con estar disponibles a su llamada y vivir unidos al Señor en las cosas más cotidianas, el trabajo, los encuentros, las ocupaciones de cada día, las casualidades de cada día, dejándonos guiar siempre por el Espíritu Santo.
Si te mueve Cristo, si haces las cosas porque Cristo te guía, los demás se dan cuenta fácilmente.
Y tu testimonio de vida provoca admiración, y la admiración hace que otros se pregunten: “¿Cómo es posible que esto sea así?” o “¿De dónde le viene a esta persona el amor con que trata a todos, la amabilidad, el buen humor?”
Recordemos que la misión no es proselitismo, sino que la misión se basa en un encuentro entre personas, en el testimonio de hombres y mujeres que dicen: “Yo conozco a Jesús, me gustaría que tú también lo conocieras”.
Hermanos y hermanas, recemos para que cada bautizado participe en la evangelización y que cada bautizado esté disponible para la misión a través de su testimonio de vida. Y que este testimonio de vida tenga sabor a Evangelio.

 

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Una Iglesia sinodal tiene que ser una Iglesia misionera

Papa Francisco 

Este mes el Papa profundiza sobre este llamado, invitando a hombres y mujeres a dejarse “mover” por Cristo y dar así testimonio de una vida que contagie a los demás, que atraiga sin obligar ni exigir. En el video nos dice que cada testimonio de vida provoca admiración, y la admiración hace que otros se pregunten: “¿cómo es posible que esto sea así?” o “¿de dónde le viene a esta persona el amor con que trata a todos, la amabilidad, el buen humor?”.

Ser misionero es buscar y fomentar el encuentro personal, cara a cara, de persona a persona. En el libro-entrevista “Sin Él no podemos hacer nada”. Una conversación sobre ser misioneros en el mundo de hoy, donde se recoge un intercambio entre el Papa Francisco y el periodista italiano Gianni Valente, el Santo Padre dice claramente que “la Iglesia crece por atracción y por testimonio”. Se trata de vivir cerca de Jesús, en el encuentro con los demás: “si Cristo te atrae, si te mueves y haces las cosas porque eres atraído por Cristo, otros lo notarán sin esfuerzo. No hay necesidad de demostrarlo, y mucho menos de exhibirlo”. Se trata de encarnar el Evangelio en la vida cotidiana. Un fuego que enciende otro fuego. 

Homilías

Homilías

Ciclo C, Tiempo Ordinario

Domingo de la Semana No. 27

«Como un grano de mostaza»

 

 

Aquel canto carismático, tan difundido, seguramente viene a nuestra memoria. Y es bueno que una canción pueble nuestra mente, si ello nos ayuda a enamorarnos del precioso mensaje de Cristo Jesús.

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Si tuvieras fe como un granito de mostaza…tu le dirías a las montañas, muévanse, muévanse, muévanse…y las montañas se moverán…

canto popular

El mensaje es sencillo: lo más pequeño puede llegar a ser lo más grande. Sin duda a Cristo le llamaban la atención y quería que nos atrajeran los contrastes: hay primeros que serán últimos; el que se ensalza será humillado; lo pequeño quizá será lo más grande; lo oculto quedará de manifiesto… En todos estos casos el Señor parece exhortarnos a no fiarnos de las apariencias, o quizá más aún: a desconfiar de lo que aparece y buscar el estilo y el plan de Dios en aquello que no aparece, en lo que no se impone por sí mismo ni se hace propaganda a sí mismo.

Asumir la «lógica del grano de mostaza», entonces, es todo un programa de vida: es pensar que Dios puede decir sus mejores discursos por boca de los que juzgamos torpes, inútiles o poco listos; es amar lo sencillo, lo sobrio y lo discreto, y desconfiar de lo ampuloso, lo prepotente o lo deslumbrante; es cuidar la vida frágil: la del embrión, la del agonizante, la del emigrante; es adorar con las cosas elementales y con la gente que no cuenta; es creer con fe viva que en la Eucaristía está Él.

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«El que es justo por la fe vivirá».

Habacuc

El tema de la fe, de su luz y de su fuerza acompaña también las otras lecturas de este domingo. En Habacuc encontramos ya aquella expresión: «el que es justo por la fe vivirá.» Es interesante notar que este profeta sitúa la fe en el contexto de la prueba, que es precisamente cuando más la necesitamos y cuando más parece esconderse. Las palabras de esa primera lectura las podríamos encontrar también en labios de millones de seres humanos que ven sus esperanzas cerrarse y los caminos llenarse de abrojos: «¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio sin que me escuches? ¿Te denunciaré a gritos la violencia que reina, sin que vengas a salvarme? ¿Por qué me dejas ver la injusticia y te quedas mirando la opresión?» Esos son los tiempos en que parece imposible creer, porque las evidencias nos empujan exactamente en la dirección de la incredulidad o la desesperación.

La respuesta que Habacuc creyó escuchar es una gran enseñanza. La salvación viene de lejos pero viene corriendo: un modo gráfico que describe bien las dos cosas: por qué siento que Dios no hace nada ante mi dolor y por qué puedo confiar en que sí hará algo. Puede ser sólo una exageración piadosa cuando alguien dice que siempre siente la presencia de Dios. Muchos tenemos una experiencia diferente en muchas oportunidades. Pero decir que Dios se va a quedar lejos es negar su amor, y eso tampoco haremos. La mejor respuesta es la de Habacuc: está lejos pero viene a prisa.

Fr. Nelson Medina O.P.

 

Ordenación diaconal 2019

Ordenación diaconal 2019

Ordenación Diaconal.

El señor Obispo a llamado al orden del diaconado a los siguientes ministros: Mntro. Luis Osvaldo Cortés Rosales, Mntro. Gerónimo Palacios Bernal y Mntro. Marco Antonio Hernámdez Marín, el día 12 de octurbre en punto de las 17:30 hrs en el aptio central del Seminario Diocesano.

El diácono está llamado a salir de sí mismo para continuar orientando sus pasos en Cristo, hacia el Padre y hacía los demás, abrazando la vocación al presbiterado, esforzándose por seguir colaborando por medio del Espíritu Santo. Es así como los Diáconos, configurados en su ser con Cristo Cabeza, Pastor, Siervo y Esposo, participan de su diaconado y de su misión, cómo colaboradores con el Obispo y los presbíteros.

El diácono, no solo aprende a conocer a Cristo, sino que, bajo la acción del Espíritu Santo, se halla dentro de un proceso gradual y continua configuración con Él, en su ser y en su hacer, que constituye un reto permanente de crecimiento interior de la persona. 

La ordenación diaconal exige y posibilita, a quien la recibe, una entrega total de sí, para el servicio al Pueblo de Dios, a imagen de Cristo Esposo. El diácono es llamado a reproducir los sentimientos y las actitudes de Cristo en relación con la Iglesia, tiernamente amada mediante el ejercicio del ministerio; por tanto, se le pide ser capaz de amar a la gente con un corazón nuevo, grande y puro, con auténtica renuncia de sí mismo, con entrega total, continua y a la vez con una especie de “celo” divino, con una ternura que incluso asume los matices del cariño materno.